El juez peinado bufete: un nuevo horizonte tras jubilarse
El exmagistrado Juan Carlos Peinado estudia su futuro profesional apenas concluida su etapa en la judicatura española. El titular del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid se jubiló de forma forzosa al alcanzar los 72 años, momento en el que comenzó a barajar la posibilidad de abrir un bufete de abogados y dedicarse al asesoramiento jurídico. Mientras que algunas fuentes próximas sostienen que el proyecto se encuentra en una fase inicial de definición y que la idea todavía se sopesa sin una decisión definitiva, otras apuntan a que los planes estarían más avanzados e incluirían la selección de profesionales y una cartera de potenciales clientes.
El Consejo General del Poder Judicial formalizó su salida a través del Boletín Oficial del Estado, estableciendo los efectos de su cese. La iniciativa de abrir un despacho privado marcaría un nuevo rumbo profesional para el exmagistrado tras poner fin a más de tres décadas vinculadas a la Administración de Justicia y a una intensa exposición pública en los tribunales.
Una carrera entre la judicatura y los ayuntamientos
El eventual regreso al ejercicio privado de la abogacía no constituiría un terreno desconocido para Peinado. Antes de su ingreso formal en la carrera judicial, ejerció como abogado y desempeñó tareas como secretario en diversos ayuntamientos. Su incorporación a la judicatura se produjo en 1994, a la edad de 40 años, mediante el acceso por el denominado tercer turno, una vía específica reservada para juristas que ya contaban con una trayectoria profesional consolidada en el ámbito del Derecho.
Desde aquel momento, desarrolló una dilatada labor en los tribunales hasta alcanzar la edad legal máxima establecida para permanecer en el servicio activo. No obstante, el exmagistrado todavía no ha completado el alta formal en el Colegio de la Abogacía de Madrid, un trámite imprescindible para ejercer legalmente como letrado en la actualidad si finalmente decide decantarse por esta vía profesional.
Dos años y medio en el foco mediático por el caso Begoña Gómez
La figura de Peinado adquirió una enorme notoriedad pública y política a raíz de su gestión al frente del Juzgado de Instrucción número 41 de Madrid a partir de abril de 2024, cuando abrió diligencias que afectaban a Begoña Gómez. Aquella causa generó un intenso debate institucional, recursos continuos y un profundo choque con miembros del Ejecutivo central. Uno de los momentos más destacados de dicho enfrentamiento se produjo cuando el instructor se desplazó al Palacio de la Moncloa para interrogar como testigo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien optó por acogerse a la dispensa legal aplicable a su cónyuge.
La actuación del magistrado también derivó en iniciativas de la Abogacía del Estado y en un pulso con el ministro Félix Bolaños tras una exposición razonada elevada al Tribunal Supremo. Las tensiones institucionales se reflejaron asimismo en las quejas trasladadas ante el órgano de gobierno de los jueces, donde se archivaron las actuaciones y se rechazaron los recursos interpuestos, un proceso analizado en detalle en el artículo sobre Félix Bolaños recurre el archivo de su queja contra el juez Peinado y acusa al CGPJ de corporativismo.
Un futuro profesional todavía por definir y perspectivas en la abogacía
A pesar de las especulaciones sobre la creación de un despacho propio, el entorno del exmagistrado insiste en que no existe un calendario inmediato para su desembarco en el sector privado. La Audiencia Provincial de Madrid ha supervisado la instrucción a lo largo de estos dos años y medio, corrigiendo determinados aspectos pero avalando la parte troncal que ha permitido concluir la fase de instrucción con la apertura de juicio oral contra Begoña Gómez por presuntos delitos de tráfico de influencias y malversación ante un tribunal popular. Con este último hito procesal, Peinado cierra una etapa marcada por la alta exposición pública y encara un horizonte profesional pendiente de concretar fuera de los tribunales, donde un hipotético proyecto de juez peinado bufete requeriría superar los trámites colegiales preceptivos y consolidar la estructura de asesoramiento jurídico proyectada por su entorno.

