Dos décadas de trayectoria entre la restauración y el libro de artista
El proyecto cultural y artesanal Artpapel Bookstudio Santander celebra su vigésimo aniversario con la apertura de un nuevo establecimiento en la calle Cardenal Cisneros de la capital cántabra. Esta iniciativa, consolidada a lo largo de dos décadas de labor minuciosa, representa un punto de encuentro donde la conservación de documentos históricos y la encuadernación de autor conviven con la difusión del denominado «libro objeto», un concepto acuñado por el diseñador Bruno Munari que entiende el volumen tanto continente como contenido.
La efeméride marca un hito en la trayectoria de sus impulsores, quienes han sabido diversificar su actividad comercial y artística hasta exportar sus creaciones a diversos mercados europeos y latinoamericanos. El nuevo local busca afianzar la conexión directa con el público local y ofrecer un espacio especializado en ediciones cuidadas, diseño gráfico y volúmenes de creadores de referencia.
Para conocer más detalles sobre esta trayectoria de dos décadas, se puede consultar el reportaje original publicado en Cantabria Económica.
De un Erasmus en Catania al taller en Cantabria
Los orígenes de este proyecto se remontan a un periodo de movilidad estudiantil en Italia. Giuliano Camilleri cursaba Letras y Alicia Oceja estudiaba Derecho en la Universidad de Cantabria cuando coincidieron en Catania durante una estancia Erasmus. De aquel encuentro inicial surgió una relación personal que, tras diversas etapas de transición entre España e Italia, se asentó de manera definitiva en Cantabria, vinculada a los lazos familiares de ella en Santillana del Mar.
Mientras Alicia ejercía inicialmente en el ámbito jurídico, Giuliano se formó como restaurador de papel y documentos en la prestigiosa escuela de Spoleto, iniciando su andadura profesional en 2004. Pocos años después, en 2007, formalizaron su alianza con la apertura del primer local en la Plaza del Rey de Santillana del Mar. A partir de ahí, el negocio experimentó diferentes etapas de crecimiento, incluyendo un emplazamiento en la calle San José de Santander entre 2011 y 2015, la habilitación de un taller propio en la localidad de Ganzo y una intensa proyección exterior mediante la participación en ferias internacionales de papelería en ciudades como Fráncfort, Bolonia, Madrid y Barcelona.
Hitos de conservación: de los grabados de Goya al barro de la DANA
A lo largo de sus veinte años de actividad, el taller ha asumido la responsabilidad de preservar valiosos fondos documentales e institucionales. Entre sus intervenciones más notables figuran la restauración de grabados de Goya pertenecientes al Ayuntamiento de Santander durante el periodo de pandemia, así como trabajos sobre documentación histórica de Pedro Velarde y la conservación continuada de los fondos de la biblioteca del Museo Altamira, cuyas obras digitalizan para garantizar la protección de los originales.
Asimismo, uno de los encargos más recordados y complejos tuvo lugar recientemente, cuando colaboraron con la Asociación Nacional de Conservadores Restauradores y el Ministerio de Cultura para rescatar y tratar 44 piezas gravemente dañadas por el lodo tras la DANA de Valencia. Entre ellas destacó una fotografía familiar de una fallera convertida en un bloque de barro que, tras tres meses de meticuloso proceso técnico, recuperó su estado original.
Un modelo basado en tres pilares y proyección de futuro
El modelo de negocio de la firma se sustenta en tres líneas principales que se retroalimentan y compensan estacionalmente: la restauración patrimonial para entidades públicas y privadas, los cursos especializados de encuadernación y las líneas formativas, y la actividad comercial del bookshop y la papelería artesanal. Esta diversificación les permite equilibrar los ingresos a lo largo del año, dado que los encargos de bibliotecas e instituciones dependen de los ciclos presupuestarios, mientras que la venta directa repunta en periodos festivos y ferias.
Mirando al futuro, los fundadores contemplan la creación de una fundación que dé un hogar definitivo al extenso fondo bibliográfico y de archivo acumulado durante dos décadas, transformándolo en un legado cultural abierto a la sociedad. Paralelamente, reclaman una mayor dotación de espacios intermedios en el panorama cultural español donde los jóvenes creadores puedan aprender, exponer y comercializar sus propuestas vinculadas al libro de artista.

