Revisión al alza del PIB y resiliencia del consumo
La economía española mantiene un notable dinamismo en un contexto internacional complejo, lo que ha llevado al supervisor a actualizar sus proyecciones macroeconómicas. Con la última actualización presentada por la institución que encabeza José Luis Escrivá, la previsión crecimiento Banco de España sitúa el avance del Producto Interior Bruto (PIB) para este ejercicio en el 2,6%, mejorando en tres décimas el pronóstico anterior. Este ajuste positivo equipara el ritmo estimado para el conjunto del año con el registrado en el ejercicio precedente, apoyándose fundamentalmente en la fortaleza del consumo privado, el dinamismo de la creación de empleo y el crecimiento demográfico.
Según los datos difundidos por el organismo supervisor, el gasto de los hogares crecerá este año un 3%, cuatro décimas por encima de lo calculado en las estimaciones de junio. Por su parte, el consumo público también experimentará un repunte de cuatro décimas para situarse en el 2,1%, manteniendo una trayectoria de gasto estatal que continúa generando debate entre los analistas y organismos fiscalizadores. Este buen comportamiento de la demanda interna encuentra sustento en unos niveles de ahorro todavía elevados por parte de las familias y en unos ratios de endeudamiento que se mantienen contenidos.
No obstante, el análisis elaborado por los técnicos de la institución constata una moderación progresiva en el ritmo de creación de empleo. Las proyecciones de empleo para el conjunto del año se reducen en dos décimas hasta el 2%, contemplando una tasa de paro que se situará en el entorno del 10% al cierre del ejercicio. Este comportamiento laboral se ve influido por procesos recientes de regularización de extranjeros, cuya afiliación a la Seguridad Social ha experimentado un incremento interanual significativo en los últimos meses.
El impacto de la energía y el mercado eléctrico en la inflación
A pesar del optimismo en torno a la actividad económica, el informe advierte de riesgos claros en el flanco de los precios. El Banco de España ha revisado también tres décimas al alza sus expectativas de IPC armonizado para este año, situando la inflación prevista en el 3,9% al cierre de 2026. Esta aceleración responde de manera directa a las disrupciones registradas en los mercados energéticos internacionales, al encarecimiento de los bienes y a la persistencia de tensiones inflacionistas en el sector servicios.
La divergencia de la economía nacional respecto a los socios de la Unión Económica y Monetaria (UEM) se ha ampliado de forma notable a lo largo del año. Mientras que la inflación general europea se mantiene contenida, el diferencial acumulado en el componente energético y en sectores como el turismo y la hostelería ha impulsado la brecha. En este sentido, los análisis sectoriales publicados por Europa Press señalan que el sistema español de fijación de precios eléctricos transmite de manera mucho más rápida los incrementos del mercado mayorista a las facturas finales de los consumidores.
Este fenómeno se ve condicionado por el peso de la tarifa regulada o Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), a la que se encontraba adherido un porcentaje relevante de hogares y que cuenta con mecanismos de revisión frecuente basados en cotizaciones diarias y de futuros. Las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo, con repercusiones directas sobre las rutas marítimas y el mercado del gas en el Mibgas, han tensionado los precios de generación eléctrica durante los periodos estivales, elevando los costes para las centrales de ciclo combinado y repercutiendo de forma directa en el índice general de precios.
Perspectivas para 2027 y desaceleración del empleo
De cara al próximo ejercicio, el supervisor anticipa una cierta prolongación del dinamismo económico, aunque acompañada de desafíos persistentes. Las previsiones contemplan un incremento del PIB del 2,2% para 2027, respaldado por una compensación de las condiciones monetarias y del entorno internacional. Sin embargo, el alivio en los precios no será inmediato: el IPC armonizado se mantendría en tasas elevadas cercanas al 3,7%, mientras que la inflación subyacente podría avanzar hasta el 3,5%, superando incluso los registros previstos para el presente año.
En el ámbito del mercado laboral, el supervisor proyecta que la creación de puestos de trabajo mantenga una senda de suave desaceleración, situándose en el 1,8% el próximo año, mientras que la tasa de paro continuará su gradual descenso hasta el 9,7%. Paralelamente, el sector residencial continúa concentrando la atención de los analistas debido al persistente desfase entre la demanda de hogares y la capacidad efectiva de edificación, un desequilibrio condicionado por los costes de construcción y la escasez de mano de obra cualificada en los desarrollos urbanísticos.

